El pasado 12 de julio iniciamos, con nuestros socios húngaros MicroEurope Kft, el proyecto GREEN RUBBER para desarrollar una nueva tecnología de valorización de neumáticos usados mediante chorro de agua a presión. Green Rubber se enmarca dentro de la iniciativa EUROSTARS – EUREKA de proyectos de INNOVACIÓN.

La innovación es bien conocida como una potente herramienta de desarrollo empresarial aunque en el sector de los residuos no es ni ha sido fácil: las costumbres pesan excesivamente y para muchos, el residuo sigue siendo algo de lo que hay que deshacerse y poco más.
Afortunadamente no todos piensan así y gracias a ello en los últimos años han aparecido algunas ideas que han cambiado la industria del reciclaje y que nos han dado no pocas soluciones a nuestros graves problemas ambientales globales. Aquí están algunas de ellas:
Digestión anaerobia
La digestión anaerobia apareció como resultado de un largo proceso de búsqueda de la mejor manera de tratar el residuo orgánico. Se trata de una de las primeras tecnologías desarrolladas para dar respuesta a los problemas que comportaba el manejo de los lixiviados y del metano, generados en los vertederos. El desarrollo de las tecnologías en “tanque cerrado”, permitieron convertir la materia orgánica en biogás y abono sin problema de olores, y además generar energía.

El proceso de digestión anaerobia consiste básicamente en la degradación del residuo orgánico por medio de microorganismos en ausencia de oxígeno y puede utilizarse para tratar residuo sólido y líquido.
De hecho, la digestión anaerobia se ha convertido no sólo en un sistema de gestión de residuos sino en una fuente de energía renovable (biogás).
Waste to energy
Waste to energy (WTE) o la valorización energética de residuos es uno de los más interesantes desarrollos de la industria aplicados a la gestión de residuos que no pueden valorizarse de forma material. Se trata de utilizar los residuos como un combustible alternativo para la generación de energía: térmica o eléctrica.

Tradicionalmente las plantas de valorización energética han sido incineradoras muy cuestionadas por sus potenciales problemas ambientales y el rechazo social. Gracias a años de investigación continua, las incineradoras de nueva generación cuentan con todas las garantías ambientales y de salud, además de ser mucho más eficientes. Este desarrollo también ha permitido la aparición de tecnologías alternativas como la gasificación ó la termólisis: la gasificación convierte la materia orgánica en un gas combustible, la termólisis en carbón ó fuel.
Zero waste
“Zero Waste” es más bien un movimiento filosófico que un proceso o tecnología pero sin duda es innovador. La Zero waste International Alliance, lo define como el objetivo ético, económico, eficiente y visionario para guiar a las personas hacia un cambio de estilo de vida que las acerque a los ciclos sostenibles de la naturaleza donde todos los productos han sido “diseñados” para volver a convertirse en un recurso cuando acaba su vida útil.
Zero Waste significa diseñar y gestionar productos y procesos para, sistemáticamente, evitar o reducir la cantidad y la peligrosidad de nuestros residuos, conservar y recuperar recursos, y evitar su quema o enterramiento.

Zero Waste plantea un cambio de actitud y propone la asunción de responsabilidad sobre lo que fabricamos y consumimos. No se trata de parar de producir ni de consumir pero sí de asegurarnos de que lo hacemos de la mejor manera posible, de una forma responsable.
Lo mejor de Zero Waste es que propone reflexionar y potencia la imaginación e innovación en las personas para crear un mejor entorno para vivir.
Los Sistemas Integrados de Gestión
Gracias a la extensión de la responsabilidad de los fabricantes, a la gestión de los residuos, que sus productos generan, nacieron los sistemas integrados de gestión de residuos (SIG). Los SIG son una eficiente forma de gestión ya que los productores deben tratar (y pagar por ello) sus propios residuos con lo que se han esforzado por generar el mínimo posible, que sean lo más fácilmente reciclables y con el mínimo gasto de gestión. Un sistema así potencia el ecodiseño de productos, en este caso los envases, el desarrollo de tecnologías de reciclaje de materiales y sistemas ingeniosos de recogida y gestión de residuos. Para la Administración competente en residuos representa, además, una reducción de sus costes de gestión.

Combustibles Derivados de Residuos CDR
Dada la actual crisis del petróleo y las cada vez mayores exigencias energéticas de nuestro planeta, el aprovechar la energía almacenada en algunos residuos como última opción alternativa a su depósito en vertederos parece una solución adecuada. Diversas industrias han innovado en este campo y han creado empresas dedicadas exclusivamente a identificar residuos aptos para ser transformados en combustibles alternativos para alimentar sus hornos. El sector del cemento es uno de los que más ha avanzado, y en todo el mundo utiliza decenas de residuos diferentes como combustible alternativo a los de origen fósil.
Tecnologías para la clasificación y la separación de residuos
Una de las industrias que más y mejor ha contribuido al desarrollo de las tecnologías para la clasificación y selección de materiales ha sido la del reciclaje; gracias a ellas podemos no sólo realizar la separación primaria en la recepción de la fracción mezcla de los RSU (residuos sólidos urbanos) sino afinar esta operación y segregar materiales por tipologías, colores, densidades… lo que ha permitido el desarrollo de una potente industria de reciclaje, sobre todo de envases y embalajes de plástico y metal.
Existe una gran variedad de tecnologías de clasificación, desde las basadas en flotación en agua a las que funcionan por aspiración o soplado de aire, a mesas vibratorias o imanes. Los materiales así recuperados se reincorporan a la cadena productiva en procesos industriales como materia prima reciclada, de forma competitiva y permitiendo la máxima aspiración para un material: volver a ser usado aprovechando al máximo sus propiedades originales.
